El accidente de ferrocarril de Benavídez, también conocido como el trenazo de puente moreno, fue un trágico suceso que tuvo lugar el 5 de octubre de 1972 en la ciudad de Saltillo, México. El tren de pasajeros de Ferrocarriles Nacionales de México, conocido como el Tren Peregrino, se descarriló en la pendiente del tramo Carneros en Puente Moreno, dejando un saldo de 234 personas fallecidas y un número desconocido de heridos.
El trágico suceso
El tren, que transportaba a mil 564 personas, se dirigía de Real de Catorce a Saltillo a una velocidad de 120 kilómetros por hora, superando el límite permitido de 60 kilómetros por hora. Debido a esta negligencia, el maquinista y el conductor perdieron el control del tren, lo que provocó que las unidades se amontonaran y causaran la muerte de cientos de personas.
Los dos primeros vagones quedaron completamente aplastados por la locomotora, mientras que los demás vagones se salieron de los rieles y se impactaron entre sí. Muchos cuerpos quedaron atrapados entre los fierros retorcidos y se produjo un incendio que dificultó aún más las labores de rescate.
Consecuencias y demandas judiciales
El accidente de Benavídez fue el peor accidente ferroviario en la historia de México. Las autoridades realizaron investigaciones para determinar las causas del suceso y se presentaron diversas versiones. Algunos afirmaron que el accidente fue causado por una falla técnica debido a las condiciones deterioradas de los vagones, mientras que otros señalaron que la tripulación del tren iba alcoholizada y llevaba mujeres a bordo.
El director de Ferrocarriles Nacionales de México, Víctor Manuel Villaseñor, viajó a Saltillo para iniciar la investigación y se tomaron medidas legales contra la tripulación del tren. Los miembros de la tripulación fueron acusados de delitos como daño en propiedad ajena, homicidio colectivo y violación a las vías de comunicación, y podrían enfrentar penas de hasta 30 años de prisión.
El accidente de Benavídez generó repercusiones a nivel nacional e internacional. El Papa Pablo VI envió un telegrama solicitando la intervención de sacerdotes para orar por las víctimas, y el presidente en turno, Luis Echeverría Álvarez, expresó sus condolencias a través de los medios de comunicación.
Legados y leyendas paranormales
Desde aquel trágico accidente, el lugar ha sido objeto de investigaciones en el ámbito paranormal. Se han registrado psicofonías, voces, lamentos y apariciones en la zona, especialmente durante la hora del descarrilamiento. Algunos creen que los lamentos y las apariciones son el resultado de las almas de las víctimas que aún no han encontrado la paz.
El accidente de ferrocarril de Benavídez fue una tragedia que dejó una profunda huella en la historia de México. Las demandas judiciales y las investigaciones posteriores buscaron determinar las causas del accidente y responsabilizar a los culpables. Aunque han pasado muchos años desde aquel suceso, el recuerdo de las víctimas perdura y el lugar del accidente sigue siendo objeto de leyendas y fenómenos paranormales.
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