El caso de Lucía Vivar, conocida como la niña tren, ha estado rodeado de misterio desde su desaparición en julio de 2017 en la localidad malagueña de Pizarra. El cuerpo de la niña de tres años fue encontrado horas después en las vías del tren, con un traumatismo craneoencefálico que le causó la muerte. Sin embargo, un nuevo informe realizado por una perito judicial ha puesto en duda la versión oficial de los hechos.

La versión oficial y las dudas
Según la versión oficial, la niña caminó más de cuatro kilómetros sola por las vías del tren en la oscuridad y fue golpeada en la cabeza por el primer tren de la mañana. Se afirmó que no había terceras personas implicadas en su desaparición. Sin embargo, la perito judicial Miriam Moya ha presentado un informe en el que cuestiona estos hechos.
En su investigación, Moya ha destacado tres puntos clave. En primer lugar, señala que la animación realizada por la Guardia Civil para reconstruir los hechos no tuvo en cuenta las malas condiciones lumínicas de la zona esa noche. Sin embargo, gracias a la inteligencia artificial, se ha podido determinar que en los vídeos difundidos se puede ver a una persona escondida detrás de una caseta, agachada para recoger a la niña en brazos.
Además, Moya resalta la existencia de una escalera a solo 100 metros del bar donde se encontraban los padres de Lucía, que conecta directamente con una carretera. Esto plantea la pregunta de por qué la versión oficial solo considera que la niña caminó sola por las vías durante cuatro kilómetros, cuando había una posible ruta de escape cercana.
¿Un adulto implicado?
Otro dato relevante es la velocidad a la que la niña y su padre pasan delante de una cámara de seguridad en el bar La Estación. Moya ha calculado que Lucía corría a 4,39 km/h y su padre a 13,17 km/h. Si la niña hubiera seguido corriendo en lugar de detenerse en la caseta, su padre la habría alcanzado en solo un minuto. Esto lleva a la perito a concluir que hay un adulto implicado en la desaparición de la niña.
El accidente y las dudas
Por último, Moya ha analizado el lugar y la forma en que se produjo el accidente. Según su investigación, en un accidente por impacto siempre hay un desplazamiento del cuerpo, pero en el caso de Lucía, solo se encontró un traumatismo en la parte posterior de la cabeza, sin heridas considerables en el resto del cuerpo. Además, no se encontraron restos de ADN de la niña en los bajos del tren ni en la catenaria. Esto lleva a la experta a cuestionar si realmente fue el tren el que causó la muerte de Lucía.
El anónimo y nuevas pistas
Recientemente, un testigo anónimo ha presentado un informe a la Guardia Civil en el que aporta nuevas pistas sobre el caso de Lucía Vivar. Según este informe, el testigo vio un coche cerca del lugar donde se encontró el cuerpo de la niña. El anónimo describe el vehículo y proporciona fotografías que coinciden con el testimonio de otro testigo clave en la investigación.

Aunque estas nuevas pistas podrían ser relevantes para reabrir el caso, actualmente se encuentra archivado y no se puede llevar a cabo una investigación policial. Sin embargo, la madre de Lucía confía en que estas pruebas anónimas puedan servir para que el juzgado retome el caso y se esclarezca la verdad detrás de la muerte de su hija.

El caso de la niña Lucía Vivar, conocida como la niña tren, ha generado muchas dudas y especulaciones. La versión oficial de los hechos ha sido cuestionada por una perito judicial que ha presentado un informe que pone en duda la forma en que ocurrió la desaparición y muerte de la niña. Además, un testigo anónimo ha aportado nuevas pistas que podrían ser clave para resolver el caso. Con suerte, estas nuevas pruebas podrán llevar a la reapertura del caso y a encontrar respuestas para la familia de Lucía Vivar.
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